Nueva hacendera en Sarnago: piedra, lana, calor y tormenta
El pasado sábado 30 de mayo volvimos a encontrarnos en Sarnago para celebrar una nueva hacendera, una de esas jornadas que demuestran que los pueblos se construyen y se mantienen gracias al esfuerzo compartido de muchas manos.
La mañana comenzó con una nueva sesión de lavado de lana, continuando las pruebas que estamos realizando para fabricar nuestros propios paneles aislantes destinados a «El Refugio de Sarnago». Tras el lavado y secado de la lana, continuamos experimentando con la elaboración de planchas aislantes, un proyecto que combina sostenibilidad, aprovechamiento de recursos locales y recuperación de saberes tradicionales.
Mientras tanto, otro grupo de voluntarios trabajó en el levantamiento y consolidación de varios muros de piedra, continuando la recuperación de espacios y cerramientos vinculados al futuro refugio. Piedra a piedra, como tantas veces se hizo en nuestros pueblos, fueron creciendo unos muros que no solo sostienen edificios, sino también la ilusión colectiva de seguir construyendo futuro en Sarnago.
La jornada estuvo marcada por el calor. A medida que avanzaba la mañana las temperaturas fueron subiendo y el trabajo se hizo especialmente exigente. Sin embargo, cuando el sol parecía imponerse definitivamente, el tiempo volvió a demostrar su carácter cambiante en Tierras Altas. A última hora de la mañana una fuerte tormenta acompañada de abundante granizo descargó sobre Sarnago, obligándonos a interrumpir temporalmente los trabajos y a buscar refugio hasta que amainó.
Como es habitual en nuestras hacenderas, tampoco faltó el momento para compartir conversación alrededor del almuerzo y la comida. Porque la hacendera no es solo trabajo: es también convivencia, amistad, intercambio de experiencias y fortalecimiento de los lazos que unen a quienes sienten este pueblo como propio.
La jornada permitió avanzar de forma significativa en varios frentes: la experimentación con los aislantes naturales de lana, los trabajos de albañilería en piedra y las actuaciones vinculadas al proyecto de «El Refugio de Sarnago», una iniciativa que continúa creciendo gracias al compromiso y la colaboración de numerosas personas.
Una vez más, queremos agradecer a todos los participantes su esfuerzo, su tiempo y su entusiasmo. Cada piedra colocada, cada saco de lana lavado y cada hora dedicada son una muestra de que la recuperación de Sarnago sigue siendo una realidad construida entre todos.
Seguimos adelante, piedra a piedra, lana a lana y hacendera a hacendera.