
Hace ya 40 años nació la Asociación Amigos de Sarnago con un objetivo claro: recuperar este pequeño pueblo de las Tierras Altas de Soria y devolverle vida. Dentro de ese proceso de recuperación integral del pueblo, uno de los retos más importantes es rescatar la iglesia de San Bartolomé, hoy en estado de ruina.
En 2010 comenzamos a solicitar al Obispado de Osma-Soria la cesión del edificio por un plazo mínimo de 50 años, con el fin de poder trabajar en su recuperación y convertirlo en un espacio cultural y multiusos al servicio del pueblo y de la comarca.
Curiosamente, dos años después de iniciar nuestras peticiones, el Obispado procedió a inmatricular la iglesia, reconociendo así su titularidad sobre el inmueble.
Desde entonces hemos seguido planteando distintas propuestas de cesión para poder intervenir en el edificio. Sin embargo, hasta la fecha no se ha alcanzado un acuerdo que nos permita avanzar en un proyecto que consideramos fundamental para el patrimonio de Sarnago.
La recuperación completa del templo supondría una inversión aproximada de 300.000 euros. Nuestra intención es llevar a cabo el proyecto por fases, adaptándolo en cada momento a los recursos económicos disponibles.
La primera fase consistiría en realizar una limpieza del entorno, consolidar los restos de la estructura y, sobre todo, eliminar el peligro que actualmente supone el estado del edificio.
Queremos dejar muy claro que no solicitamos financiación a los propietarios del inmueble. Nuestro único objetivo es evitar que una parte importante de la historia de Sarnago termine convirtiéndose definitivamente en un montón de escombros.
En marzo de 2021 fue incluida en la Lista Roja de la asociación Hispania Nostra
https://listarojapatrimonio.org/ficha/iglesia-san-bartolome/
HISPANIA NOSTRA (10-03-2021) LISTA ROJA
Historia:
Sarnago perteneció al sexmo de Carrascales de la Comunidad de Villa y Tierra de San Pedro Manrique, siendo su iglesia aneja a la de San Miguel, en la villa del mismo nombre. A la caída del Antiguo Régimen, la localidad se constituye en un municipio constitucional en la región de Castilla la Vieja, partido de Ágreda, que en el censo de 1842 contaba con 36 hogares y 140 vecinos. A finales del siglo XX desaparece el municipio porque se integra en San Pedro Manrique, despoblándose en la década de los setenta.
La primitiva iglesia de San Bartolomé de Sarnago fue construida en el siglo XII y de ella se conserva la sencilla puerta abierta en el muro sur del tramo central de la nave y la pila bautismal. Entre los siglo XVII y XVIII se acometió una profunda remodelación y ampliación de la fábrica. Del 2 de septiembre de 1612 se conserva una escritura de contrato entre Bartolomé Casas, mayordomo de la Iglesia, y Juan Delgado, vecino de Rabanera, para dorar y pintar dos retablos por 750 reales, es decir, que a principio del siglo XVII se haría la reforma y posterior dorado y pintura de los retablos.
Tras la despoblación, en la década de los setenta, comenzó el abandono y ruina de la iglesia, despojándose de todos los elementos de valor. La maltrecha torre se derrumbó en 1985, cayendo las campanas al suelo, custodiadas ahora en el edificio que sirvió de escuela y ayuntamiento.
Descripción:
Templo de nave única dividida en tres tramos con presbiterio cuadrado y ábside poligonal, resultado de la importante reforma que se acometió en la fábrica durante los siglos XVII y XVIII. La nave estaba cubierta por una bóveda de lunetos reforzada con arcos fajones.
Tenía coro en altura, a los pies, desde donde se accedía al campanario formado por una espadaña de dos cuerpos separados por molduras finas y lisas y dos vanos. En el cuerpo principal se disponían las dos troneras para las campanas, coronadas por un frontón triangular rematado a ambos lados con pináculos de bolas. Todo el edificio está construido en sillarejo.
El edificio tiene un pórtico, de construcción posiblemente posterior, adosado al muro sur desde donde se accede a la iglesia. La portada de ingreso es el único elemento que se conserva del primitivo templo románico. Esta consta de un arco y dos estrechas arquivoltas lisas y de medio punto, apoyado en jambas escalonadas coronadas por una imposta abiselada.
Grado de protección legal:
Sin protección específica.
Estado de conservación:
El mal estado de la cubierta provocó el derrumbe de la espadaña. Se han ido arruinando paulatinamente las bóvedas del templo, quedando en la actualidad únicamente la caja de muros de la nave. Si no se frena el deterioro, desaparecerá completamente en unos años.
Razones de inclusión en la Lista Roja:
Completa desaparición debido al estado de ruina en que se encuentra el edificio y los problemas en las coronaciones desnudas de los muros que reducirán los restos a un montón de escombros.
Intervenciones y/o Restauraciones:
En 2015, ante el estado en que se encontraba el testero del ábside, la Asociación Amigos de Sarnago, creada en 1980, tuvo que apuntalarlo, colocado tejas para que no se siguiese deteriorando y cerrando una grieta existente en dicho muro. La Asociación Amigos de Sarnago, lleva varios años negociando la cesión de la iglesia con el Obispado de Osma-Soria para su restauración y reconstrucción con un proyecto y memoria valorada que ronda los 300.000 euros, hasta la fecha sin éxito.
La iglesia, de estos pequeños pueblos, es el edificio de referencia. Siendo nuestros antepasados los que con sus escasos recursos y su esfuerzo los que consiguieron levantar estos edificios.


En su día recuperamos las campanas que cayeron junto a la espadaña, así como la pila bautismal. En 2015 apuntalamos la pared del ábside para que no terminara de desplomarse.
El historiador y escritor Carmelo Romero en su libro “Calladas rebeldías. Efemérides del tío Cigüeño” escribía:
- “¿Qué edificio era el primero en divisarse estuviese uno donde estuviese? La Iglesia.
- ¿Qué edificio era el más sólido, el más grande y con la piedra mejor tallada? La Iglesia.
- ¿Qué edificio albergaba todos y cada uno de los grandes acontecimientos de todas las existencias –el nacimiento, la boda, la muerte-? La iglesia.
- ¿Dónde todos los varones se quitaban la boina y dónde todas las mujeres se cubrían con velos en señal de respeto y sumisión? En la Iglesia.
- ¿Dónde todos –hombres y mujeres, hacendados y mendigos, farrucos y pusilánimes, amos y gañanes, ancianos y mozalbetes- hincaban en el suelo las rodillas e inclinaban la cerviz? En la Iglesia.
- ¿Dónde todos acudían a pedir amparo y protección cuando se prolongaba la dañina sequía o amenazaban las nubes con devastadora pedregada? A la Iglesia.
- ¿Quién reglaba el tiempo de todos y cada uno? La Iglesia.
- ¿Quién convocaba a todos cuando los incendios, cuando los trabajos comunitarios, cuando se precisaba buscar a algún coterráneo extraviado en las ventiscas de la sierra, cuando…? Las campanas de la Iglesia.
- ¿Quién almacenaba las principales riquezas, el oro de los cálices y de las patenas, la plata de las cruces y de los candelabros, las pedrerías de las coronas, los encajes almidonados y los bordados de seda de las túnicas y vestimentas de las imágenes? La Iglesia.
La Iglesia, la Iglesia, la Iglesia. La iglesia siempre y en todas partes. La Iglesia era el Poder. El máximo Poder”.
El Poder, para serlo de verdad, necesita cercanía, inmediatez, visibilidad. Y la Iglesia tuvo todo ello. Y además dominó el tiempo, todos los tiempos del ser humano, mediante aquellas campanas que ora expandían algarabías festivas, ora quejidos de tiempos lentos, ora agonías de muerte.
Quien borre la iglesia del pasado no entenderá su historia y quien quite de ella las campanas no entenderá la iglesia. En mis oídos, hace mucho tiempo sin Dios, siguen resonando las campanas como un compendio de todos los sonidos de mi infancia.



