Revista SARNAGO nº 3

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Presentación de la revista

Viernes 20 de Agosto de 2010, 19 horas 30 minutos con la asistencia de aproximadamente 100 personas tuvo lugar en Sarnago la presentación de la revista nº 3 de la Asociación, editada este pasado mes de Julio. El acto fue presentado por el alcalde de San Pedro, D. José Antonio Hernández Alonso. En su breve intervención hizo un sentido homenaje a los 30 años de la Asociación y recalcó la unidad y el trabajo que los asociados hacen por recuperar Sarnago y en particular por editar una revista de esta calidad. Seguidamente pasó a presentar a los otros dos componentes de la mesa, José Mari Carrascosa como presidente de la Asociación y coordinador de la revista y a D. Miguel Ángel San Miguel profesor, historiador y escritor, a la postre anfitrión del acto.

Seguidamente fue el presidente quien tomó la palabra. Primeramente dio las gracias a todos los asistentes y pasó a explicar, brevemente, el porqué de la revista, las dificultades con que se encuentra cada vez que se edita un nuevo número para conseguir la financiación necesaria, en especial este, por estos tiempos de crisis. También agradeció a todos y cada uno de los colaboradores y a los que por falta de espacio no ha sido posible incluir artículos suyos, prometiendo hacerlo en próximos números. Por último, volvió a agradecer a todos los anunciantes (más que anunciantes, amigos), ya que, sin sus aportaciones económicas hubiese sido imposible sacar esta revista adelante. Como homenaje a todos ellos hizo un repaso de cada uno de los anuncios publicados.

Por último, el anfitrión del acto (D. Miguel Ángel San Miguel) hizo un repaso a todos los artículos de la revista, recalcando la gran calidad de los mismos, y comentando uno a uno lo más significativo de cada uno de ellos. El grueso de su intervención estuvo basada en elogios a esta Asociación, recalcando que con los pocos medios de que dispone, haya podido hacer tantas cosas en estos 30 años: museo, arreglo de viviendas, cementerio, lavadero, agua corriente, etc.. y por último la edición de esta revista, la cual se ha convertido en el referente cultural de Tierras Altas, recalcando, si de algo podemos estar orgullosos, es de la libertad con que todo el mundo se puede expresar (tan difícil de encontrar en estos tiempos) Toda su intervención estuvo cargada de una emotividad especial mencionando como, poco a poco, Sarnago va tomando vida y recordando que este pueblo NUNCA ha estado abandonado.

Al finalizar la intervención de Miguel Ángel (muy aplaudida por el público) se le hizo entrega de un cartel anunciador de la presentación de la revista enmarcado, para que siempre tenga un pequeño recuerdo de este bonito y emotivo acto y nos lleve a este, su pueblo, en el corazón.

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Texto preparado por Miguel Ángel San Miguel con motivo de la presentación de la revista Sarnago nº 3

Cuando me pidieron que presentara el número 3 de la revista Sarnago, no lo dudé; consideré un honor contribuir con mi pluma y mi palabra a vuestro proyecto de sacar adelante a vuestro pueblo.

La literatura de propios y extraños ha estado hablando de Sarnago como un pueblo abandonado. Así lo describen Delfín Hernández y su hermano Abel en una literatura colmada de dolor. Incluso Jesús Vasco en su artículo llega a exclamar: “su iglesia en ruinas no entendía como siendo la casa de Dios fuera por éste abandonada”.

Pero nada más lejos de la realidad; porque en los puentes y en vacaciones siempre había gente reparando tejados, levantando paredes y humo en las chimeneas; y por supuesto a Luisa y a Boni por sus caminos y veredas.

Diego Rafael Cano, el médico que os atendía, allá por los años sesenta, os conocía bien, y en la revista que hoy presentamos dice de vosotros: “más que villa a Sarnago podríamos llamarla fortaleza”.

Y es que no os habéis conformado con derramar lágrimas de impotencia sino que desde el primer día hicisteis vuestra esa reflexión de Cervantes por boca de D. Quijote: “la mayor locura que puede cometer un hombre es dejarse morir sin más ni más”, a sabiendas de que “El conformismo y la indiferencia pueden convertirse en peligrosa ideología”.

Por eso desde vuestra humilde fortaleza, gritabais palabras de indignación cuando algunos hablaban de pueblo abandonado. Con razón Boni replicaba con sus sentidos versos: “Sarnago tu no estas solo ni hundido ni abandonado”; y José Mari desde el editorial lo dice bien claro: ¿Quién dijo pueblo abandonado? Y lo reitera bien alto a unas instituciones que ante vuestras demandas daban por respuesta el desdén o el silencio administrativo. Pero, en tales casos, reaccionabais con lo mejor de vosotros: vuestro esfuerzo comunitario. Y a los literatos de la melancolía y la impotencia y a los políticos de la ceguera les habéis dicho: Que todos los pecados tienen redención menos uno: pecar contra la esperanza.

Si algo se os puede decir es que estáis siendo sembradores de sueños; de unos sueños que, día tras día, vais haciendo realidad reconstruyendo las 22 viviendas, llevando el agua primero al pueblo, después a vuestras casas; manteniendo el museo etnográfico; conservando unas fiestas con Móndidas de raíces milenarias, que sin duda harán sentirse satisfechos a quienes poblaron vuestro castillo celtibérico.

Todo ello lo habéis hecho con la sencillez de los fuertes y el objetivo claro del retorno:

El alma me partiría si supiera que a Sarnago no he de volver … Dios no lo quiera.

Por eso cuando os cerraron el camino, os enfrentasteis a “bachilleres, malandrines y follones”; e hicisteis vuestra esa hermosa canción de Larralde: “A desalambrar a desalambrar, que la tierra es mía y de Juan y José”, y rompisteis el cerco que cerraba el camino a vuestro hogar.

En ese empeño encarnáis esa España del “cincel y de la maza” de la que hablaba Machado, pues aunque en Sarnago enmudecieron las campanas, se escuchaba, golpe a golpe, el batir sobre los yunques.

Pero hoy estamos aquí para hablar de vuestra revista; porque como decía D. Antonio también levantáis a vuestro pueblo verso a verso. Con razón Isabel Goig dice de vosotros que os habéis convertido en el referente cultural de Tierras Altas.

En vuestra revista estáis dando ejemplo de libertad de expresión, porque habéis dado voz a todos, sin sectarismos excluyentes.

En la página editorial José Mari relata dolor de vuestra marcha, forzada por un gobierno al que importaban más los pinos que vosotros.

Después, la pluma de Julio Llamazares habla de la grandeza de vuestro paisaje, de la soledad de quienes se quedaron; de su amigo, Toño, el cura de Sarnago; también está la huella de Jesús Vasco fascinado por la hondura de vuestro paisaje; Martínez Laseca mencionando a Machado, cuya mujer Leonor tenía raíces sampedranas. Pedro Luque Cortina nos cuenta cosas de la Mesta y de la Trashumancia; de esos rebaños que sin duda dirigieron vuestros mayorales en los periplos a la Extremadura; y que Juan Ruiz, el Arcipreste” veía pasar por Hita haciéndole exclamar:

Rehalas de Castilla con pastores de Soria
Recibenle en los pueblos e dicenle gran hestoria
Taniendo las campanas en diciendo la gloria
De tales alegrías no ha en el mundo memoria.

San Celedonio aporta una valiosa documentación de esta tierra durante la Alta Edad Media.

A mí me disteis la opción de hablar de una de las mayores tragedias que sufrió la sierra de la Alcarama: El espanto de los condenados por el Santo Oficio y la limpieza étnica que supuso la expulsión de los moriscos.

Con valentía habéis dado voz a la memoria, cuando, en septiembre de 1936, escopetas del infierno segaron la vida del maestro de Fitero y del alcalde de Pitillas.

Y además habéis hecho una revista valiente, no exenta de la crítica antes los abusos o los silencios, pues es preferible molestar con la verdad que complacer con adulaciones.

Estáis propiciando un pluralismo a sabiendas de sólo escuchando a quienes no piensan como nosotros, nos acercaremos a un mundo más saludable; y así habéis ofrecido estas páginas a quien se pusiera al servicio de una causa tan hermosa como la cultura y el resurgir de un pueblo.

Sin dejaros llevar por “el elitismo literario”, habéis puesto la voz a vuestra gente: a los que desalambraron el camino; a quienes reconstruyen el pueblo teja a teja, piedra a piedra.

Para concluir se puede decir de vosotros que tenéis Karama, esto es, que tenéis dignidad. Me lo enseñaron en mi primer viaje a Palestina: Me hablaban de karama; y dije ¡carai si ese es el nombre de la sierra de mi pueblo! Y es que Al Karama significa dignidad.

Vuelvo a recordar la frase de que “la iglesia, de Sarnago, no entendía como siendo la casa de Dios fuera por éste abandonada”; pero vosotros, en cambio, no habéis abandonado a vuestro pueblo, ni a los vuestros ni a vuestras tradiciones religiosas.

Finalmente quiero cerrar estas líneas con esos versos de Machado cuando desde Baeza recordaba a las tierras de Soria:

Gentes del alto llano numantino
que a Dios oráis como cristianas viejas
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riquezas.

De una riqueza que no sea la de la codiciosa ostentación del nuevo rico, sino que sea riqueza en dignidad, en esperanza, en cultura y en solidaridad.

Miguel Ángel San Miguel

Sarnago-Gijón Agosto de 2.010

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