Zona Coworking y vivienda

En nuestro afán de conseguir dar vida a este pueblo nos hemos propuesto un gran reto. Vamos a construir una zona coworking y una vivienda para ofrecer a teletrabajadores que quieran venir al pueblo a vivir, aunque sea por temporadas.

Ya llevábamos  tres años buscando un lugar adecuado en Sarnago donde hacer realidad este sueño, cualquiera que se mueva en el mundo rural sabe de lo complicado que está adquirir algo, a un precio acorde con lo que es. Una vez obtenidas tres ruinas con un total de 140 metros, nos hemos puesto manos a la obra. Primeramente firmamos las escrituras en la notaría. El siguiente paso consistió en desescombrar, limpiar el solar y guardar el material (principalmente piedras) que con posterioridad reutilizaremos apara la construcción del edificio. Ya hemos excavado las zanjas de cimentación y los tres arquitectos miembros de la asociación se han puesto a trabajar sobre el proyecto.

Queremos hacer un edificio sostenible y lo más ecológico que podamos principalmente buscando materiales de Km 0 y reutilizando todo lo que podamos de lo retirado. Pensamos que la mayor parte de la obra la llevaremos a cabo con la colaboración de todos los socios y simpatizantes por medio de nuestras famosas hacenderas, sin descartar el buscar profesionales para las partes más difíciles y peligrosas como pudieran ser la estructura y tejado.

Vamos a buscar patrocinadores para este ilusionante proyecto.

Creemos que este puede ser una de las formas de traer gente al pueblo. En un primer momento estos teletrabajadores sería de forma esporádica porque somos conscientes que para que alguien pueda quedarse en un pueblo de forma permanente primero tiene que ir a temporadas y ver si se adapta.

Estamos convencidos que lo conseguiremos, a pesar de que nuestros recursos económicos no son grandes.

 

 

 

OTRAS FORMAS DE ESTAR EN EL MUNDO

Las crisis medioambientales están en boca de todos. Sin embargo, es importante no perder de vista que la tan mediática destrucción de la biosfera sólo es consecuencia de la destrucción, más silenciosa y menos tangible, de la “etnosfera”. El antropólogo Wade Davis define esta como “la suma total de todos los pensamientos, sueños, mitos, ideas, inspiraciones e intuiciones que han cobrado forma gracias a la imaginación humana desde el principio de su conciencia”. La imposición de una particular forma de vivir, pensar y conocer como único modelo de la realidad válido erosiona esas concepciones del mundo alternativas hasta provocar su extinción. El pensamiento moderno que da forma a las sociedades industrializadas está fundamentado en la concepción del mundo como un mecanismo, un recurso a ser explotado por el ser humano. Es la hegemonía de esta actitud y la exclusión de otros modelos de la realidad posibles la que nos ha situado en la intersección entre la cuarta revolución industrial y la sexta extinción masiva. A nivel territorial, el triunfo de la forma de vida moderna se traduce en una relación de poder asimétrica entre el lado urbano del espectro y el lado rural. Desde esta perspectiva, la despoblación rural no se presenta ya como un suceso “natural” e inevitable, condición necesaria del único progreso posible, sino como el resultado de un plan maestro que por haber sido diseñado a medida de un modelo del mundo particular, ha excluido a todos los demás. Hoy, el cambio de paradigma hacia la inclusión de esos conocimientos rurales alternativos no es sólo una cuestión de justicia social y cognitiva, sino también la manera más crítica y creativa de responder a las crisis producidas por el marco intelectual moderno. El objetivo no es sustituir una forma de vivir y conocer por otra, ya que cualquiera sería del mismo modo insuficiente e incompleta, sino ser capaces de encontrar el equilibrio más sano entre todas. En este esfuerzo, el cambio y la tecnología no son nuestros enemigos, sino nuestros aliados.

El proyecto para la nueva sede social de la Asociación de Amigos de Sarnago, que incluirá un espacio “coworking” y una vivienda para alquiler, no pretende ser más que un pequeño paso en este sentido y hacia la progresiva repoblación de Sarnago. Si Sarnago nos invita a repensar nuestra relación con el entorno a través de la cultura, el nuevo proyecto es una oportunidad para materializar esta propuesta en un edificio que nazca del propio lugar como resultado de su contexto geográfico, social y económico. Una manera distinta de comprender el mundo requiere de una arquitectura distinta que le dé soporte. Así, los sistemas constructivos deben ser sencillos, de modo que el edificio pueda levantarse de manera colaborativa entre los propios vecinos. Los materiales deben ser cercanos y de baja huella energética, de modo que toda la cadena de suministro sea limpia, resiliente y regenerativa. El resultado debe ser funcional y bello, de modo que pueda convertirse en un hito que refuerce la identidad de Sarnago y de su Asociación, así como servir de referente para otros pueblos en situaciones similares. En definitiva, este proyecto es una oportunidad para poner en valor una forma más sana de relacionarnos con nuestro entorno. Ahora que como sociedad comenzamos a despertar del sueño moderno del crecimiento infinito, debemos estar atentos a lo que ocurre en Sarnago por si pudiera recordarnos que existen otras formas de estar en el mundo.

Francisco Colom Jover (Arquitecto corredactor del proyecto)

 

 

En la revista Nº 14 (Julio 2021) Miguel Moreno (Arquitecto corredactor del proyecto) publicó este interesante artículo relativo a este ambicioso proyecto

 

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